A Roberto Gutiérrez, portero del Calahorra, le ha cambiado la vida en solo un año. A finales de 2019 se encontraba sin equipo y la idea de colgar los guantes le rondaba en su cabeza tras varios meses en blanco. A sus 28 años, el tinerfeño se planteaba comenzar a prepararse para ser Guardia Civil. El fútbol se había acabado para él.

Hasta que una llamada del Calahorra lo cambió todo. Ha vuelto a enfundarse los guantes y es el Zamora de Segunda B. Su buen hacer bajo los palos está ayudando a que su equipo vaya líder en el Grupo 2 y sueña con jugar la promoción de ascenso.