El fútbol moderno se encuentra en un burbuja mediática que no permite disfrutar de cosas reales y auténticas. Para mantener viva esa llama, tenemos a equipos como el Náxara. Un estadio prácticamente introducido en medio de las montañas y con cierto peligro para sus aficionados que se sostienen por una simple valla.

Y es que no solo nos ha impresionado el paisaje, ya que lo visto sobre el verde no tiene pérdida. Un total de cinco goles, un señor que se cae de su asiento, una última jugada que acaba con un pelotazo en la montaña… en definitiva, lo especial del fútbol auténtico.