El equipo de Hernán Pérez ha encajado nueve goles en 17 partidos

El partidazo de la semana en Footters será Unionistas CF – Racing de Ferrol. Será un enfrentamiento en el que todo puede darse y cualquiera de los dos contendientes puede hacerse un hueco entre los tres primeros clasificados y, por ende, en la Primera RFEF. Así, analizamos los datos de los locales: Unionistas, equipo ‘matrícula de honor’ en el aspecto defensivo.

Unionistas es el segundo clasificado del Grupo I-A con 29 puntos y en la última jornada de la primera fase del campeonato liguero, tendrá hasta tres opciones para clasificarse y conseguir el ascenso a la nueva categoría de nuestro fútbol.

Los tres escenarios que barajan los pupilos de Hernán Pérez son: la victoria, el empate y la derrota. Con puntuar, ya sería suficiente para que el conjunto blanquinegro consiga clasificarse en el primer tramo para la segunda fase. Pero, lo cierto, es que la derrota también podría servirles. En caso de encontrarse con la derrota ante el Racing de Ferrol, se clasificarían y tendrían un puesto en la Primera RFEF si pierde el Celta de Vigo B o el Deportivo de la Coruña.

Los blanquinegros acumulan una dinámica de 8 partidos ganados, 5 empatados y 4 derrotas. Además, han conseguido 16 goles a favor y 9 en contra. Con esto, se convierten en el equipo menos goleado del grupo I. De tal manera, pueden culpar, entre otros aspectos, a su fortaleza defensiva como responsable de su buena temporada.

Si hablamos de medias, el Unionistas recibe 0,57 goles por partido y encaja 1,1 goles por encuentro. Y de estos números hay un gran responsable: Miguel Serna. El guardameta murciano ha mantenido la portería a cero en 13 ocasiones y se ha convertido en un seguro para el equipo de Hernán Pérez.

Unionistas tendrá que aprovechar la ventaja con la que parte de cara a la última jornada de la primera fase del campeonato liguero para colarse en la Primera RFEF. Cuenta con un abanico de posibilidades para hacerlo, pero los de Hernán Pérez van a por la victoria, para poder poner el broche de oro a un temporada ‘matrícula de honor’ en muchos aspectos, pero, especialmente, en el defensivo.